Familia, vocación y sensibilidad en la Ribera del Duero y Toro.
Alonso del Yerro es un proyecto que siempre me ha transmitido honestidad, coherencia y cariño por la viña. Una bodega familiar, amigos de mi familia, que desde sus inicios ha apostado por hacer las cosas con calma, con criterio y con corazón.
María del Yerro y su hijo Miguel Alonso recuerdan a Javier, marido y padre, cada añada.
Sus vinos —finos, serios, con buena estructura y frescura— hablan del respeto al campo y del trabajo silencioso que hay detrás.
Son de los mejores vinos que he visto evolucionar en botella, mejorar y aguantar en el tiempo.
Me encanta la personalidad de estos vinos.
Gracias, familia.