Toro con alma. Profundidad, fuerza y finura.
San Román es la visión de Alberto, Eduardo y Mariano García en tierras de Toro, y eso se nota.
Aquí la Tinta de Toro, tan rotunda, encuentra en sus manos una expresión pulida, compleja y elegante, que mantiene el carácter pero gana en precisión.
Convive con su Garnacha y con la Malvasía de Toro que interpretan a las mil maravillas.
Vinos que concentran paisaje, sol y estructura, pero que también saben envejecer con nobleza y crecer en matices con los años.
Una bodega discreta, como quien la impulsa, pero con una firmeza que ha dejado huella en la historia reciente del vino en Toro…
y que seguirá siendo un verdadero referente en el futuro.
Gracias Familia.