De finca soñada a universo vinícola. El alma en cada detalle.
Alma Carraovejas representa mucho más que una bodega. Es una forma de hacer y de pensar el vino, un modelo de respeto por el paisaje, la precisión y la emoción.
Desde la histórica finca de Pago de Carraovejas, que conocí con José María al frente y Tomás Postigo como enólogo, hasta los proyectos que ahora les acompañan, han sabido construir un universo coherente, generoso y ejemplar, donde cada detalle cuenta.
Bajo la dirección de Pedro Ruiz Aragoneses, han conseguido crecer fortaleciendo ese alma, y hacer del Duero un lugar donde la tradición y la vanguardia conviven con naturalidad.
Vinos en Ribeiro con presente y futuro. Garnachas y Albillos en Madrid. Verdejos en Segovia… y sus vinos de siempre y otros nuevos en la Ribera del Duero.
Un proyecto que emociona, inspira y deja huella.
Y Pedro es buen amigo, con la sencillez de las grandes personas.