Solidez. Familia. Amistad. Y una Ribera con estilo propio.
Valduero es una de esas bodegas que siempre ha estado ahí… y siempre me ha acompañado.
De los vinos favoritos de mi padre, fueron de los primeros que caté… y eso no se olvida.
Con personalidad firme, marcada por una forma muy suya de entender la Ribera del Duero desde sus inicios.
Tiempo y más tiempo. Una paciencia sabia, con unos resultados que ya no se encuentran, y esta gran familia tiene el secreto.
Yolanda hace vinos con cuerpo, buena crianza, y una elegancia rústica que, con el tiempo, se convierte en seda.
Un proyecto familiar con una visión clara, que ha crecido con convicción y trabajo constante, sin estridencias.
Gracias por hacernos disfrutar tanto.